Panamanian Prisons Protecting the rights of prisoners

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In November 2012, Stanford students and faculty supervisors began intensive fieldwork in Panama to assess rights violations within that country’s prison system, in which roughly 15,000 inmates are living in space designed for 8,600. The team’s objective was to complete a five-year update to a report released in Spanish on Panamanian prisons by the Harvard International Human Rights Clinic in 2008. Fieldwork continued in 2013. In October 2013, students and faculty released a report in Spanish on current prison conditions that concluded that the prison crisis in Panama continues and made 20 specific recommendations to the government focusing on the issues of overcrowding, corruption, prison personnel, health and pretrial detention. The report was first released at a public event in Panama and then presented at a public hearing before the Inter-American Commission on Human Rights in Washington D.C. Students are currently pursuing other advocacy opportunities with the Panamanian government and supra-national bodies.

COMUNICADO DE PRENSA

Informe señala que Panamá sigue incumpliendo con sus obligaciones nacionales e internacionales respecto a las personas privadas de libertad

El informe, publicado por la Clínica Internacional de Derechos Humanos y Resolución de Conflictos de la Universidad de Stanford, presenta recomendaciones de carácter prioritario para proteger los derechos humanos de los reclusos

La Crisis en Panama Continua: Hacia un sistema penitenciario que respete los derechos humanos?28 de octubre de 2013, Ciudad de Panamá, Panamá – Cinco años después de la publicación de un primer informe sobre la situación de los derechos humanos de las personas privadas de libertad en Panamá, la crisis en el sistema penitenciario continúa, concluye un nuevo informe publicado hoy por la Clínica Internacional de Derechos Humanos de Stanford.

El informe, titulado La Crisis en Panamá Continúa: ¿Hacia un sistema penitenciario que respete los derechos humanos?, actualiza el informe publicado por la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Universidad de Harvard en el 2008, “Del Portón Para Acá Se Acaban los Derechos Humanos”: Injusticia y Desigualdad en las Cárceles Panameñas.

El informe actual señala que en comparación con el 2008, actualmente hay más personas privadas de libertad, una tasa de encarcelación per cápita más alta, una tasa de detención preventiva aun más elevada y un aumento en el hacinamiento. A su vez, la policía continúa con una presencia significativa e ilegal dentro de los centros penitenciarios, no hay suficientes profesionales médicos para atender a la población, la administración penitenciaria ha perdido aun más el control en algunos centros y desde febrero de 2013 se le ha negado el acceso a los centros penitenciarios a los autores e investigadores del informe, así como a miembros de la sociedad civil panameña.

“La situación actual del sistema penitenciario, la cual atenta contra los derechos de las personas privadas de libertad en Panamá, se da en un contexto de inversiones estatales multimillonarias para la construcción de cárceles grandes y costosas”, explicó Clara Long de la Clínica de Stanford. “Consideramos que esta política no resolverá los problemas del sistema y, que además, es contraria a las mejores prácticas y directrices internacionales”.

El informe es parte de una investigación iniciada por la Clínica de Derechos Humanos de Harvard en el 2006. A lo largo de siete años dicha investigación ha incluido múltiples visitas a 10 centros penitenciarios que hoy día albergan a más de 14,000 personas privadas de libertad. El jueves 31 de octubre de 2013, el informe será presentado en una audiencia temática de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington D.C., la cual analizará el tema de los derechos humanos de las personas privadas de libertad en Panamá y contará con la participación de una delegación del Estado. La audiencia fue solicitada por la Alianza Ciudadana Pro Justicia, Comisión de Justicia y Paz, la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Stanford y la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Harvard.

“Con este informe y con la audiencia ante la Comisión Interamericana esperamos que el Estado reevalúe su política penitenciaria para que en vez de invertir tantos millones en edificios, invierta para resolver los problemas urgentes del sistema penitenciario, tales como falta de personal médico y falta de personal penitenciario para llevar a los detenidos a sus audiencias”, dijo María Luisa Romero, panameña, abogada egresada de la Universidad de Harvard y actualmente consultora con la Clínica de Derechos Humanos de Stanford. “Panamá tiene los recursos para sacar al sistema penitenciario de su permanente crisis pero se requieren políticas públicas con una visión a largo plazo que ataquen las raíces del problema como los altos niveles de encarcelamiento y de detención preventiva. El Estado ha expresado un compromiso con reformar el sistema penitenciario así que no hay mejor momento que ahora para encaminar sus políticas”.

El informe será presentado hoy en un evento organizado por la Alianza Ciudadana Pro Justicia, la Comisión de Justicia y Paz, el Centro de Iniciativas Democráticas (CIDEM), la Facultad de Derecho de la Universidad Santa María La Antigua (U.S.M.A.) y la Clínica de Derechos Humanos de Stanford, a las 12pm en la Ciudad de Panamá. El evento contará con la participación, en una mesa redonda sobre retos y propuestas para el sistema penitenciario, de Lilia Herrera Mow, Defensora del Pueblo; Carlos Lee, Presidente de la Alianza Ciudadana Pro Justicia; Rafael Guerrero, Director de Asistencia y Coordinación Penitenciaria del Ministerio Público y Alfredo Castillero Hoyos del Centro de Iniciativas Democráticas.

El informe esá disponible en formato electrónico aquí.

Para cualquier consulta o más información, favor contactar a María Luisa Romero (mlromero@post.harvard.edu).

 

  • “Construir cárceles no soluciona hacinamiento,”  La Prensa, October 29, 2013

  • “Estudio reitera violación de los derechos humanos en Panamá,” El Siglo, October 29, 2013

  • “Situación del sistema penitenciario panameño es grave: relator,” La Estrella, October 31, 2013

  • “Sistema penitenciario panameño cuestionado por comisionados de la CIDH,” La Prensa, October, 31, 2013

  • “Instan a la CIDH a visitar cárceles,” La Prensa, November 1, 2013

  • “La crisis penitenciaria continúa,” La Estrella, November 3, 2013

  • “Tapar abusos en vez de corregirlos: Betty Brannan Jaén,” La Prensa, November 10, 2013

The following is a translation of an Op-ed published in Spanish in Panama’s La Prensa newspaper regarding our work in Panama.

Expensive castles are not the answer

JAMES CAVALLARO, MARÍA LUISA ROMERO AND CLARA LONG

14/06/2013 – The Rapporteur on the Rights of Persons Deprived of Liberty of the Inter-American Commission on Human Rights, Rodrigo Escobar Gil, is in Panama today. Besides presenting the Regional Report on the Human Rights of Persons Deprived of Liberty in the Americas, the Commissioner will learn about the current state of prisons in Panama. Unfortunately, he will find a system on the verge of collapse, which is mismanaged, saturated with corruption and obsessed with building gigantic and costly prisons. Too costly.

Why do we make this diagnosis? Two years ago, tear gas bombs thrown by police caused a fire that killed five juvenile detainees; a video showed police making fun of the victims as they burned instead of rescuing them. Last month, a woman died in a maximum-security cell in the Centro Femenino in unclear circumstances; according to other inmates, she died because she did not receive medical attention. In both tragedies, rather than address underlying causes, the Government has responded with proposals to build more prisons. In the case of the Centro Femenino, the government proposes to demolish a prison that, while not ideal, has some of the best infrastructure in the country.

How is this so? Juveniles and a woman in detention die and authorities want to demolish and build prisons?

Since 2007, the Human Rights Clinic at Harvard and, later, at Stanford, have been investigating Panamanian prison conditions.  We have warned repeatedly that building more centers will not solve the crisis. Since the publication of our first report in 2008, we have drawn attention to organizational problems, such as police in prisons, rather than civilian staff; physical and verbal abuse against inmates; stark inequalities between the conditions of detainees and prevailing corruption.

In the past year, we have conducted three missions to visit Panamanian detention centers. The main problems, such as corruption, lack of guards and doctors, delays in bringing the detainees to hearings, continue. We recognize that the Government invested in a new academy for prison staff and removed police from some centers. But the flagship change of this government– which we strongly question– has been the development of the megaprison Nueva Joya at a cost of USD $160 million for 5,500 prisoners, which places it among the largest prisons in the continent.

Why do we question it? An example: Carandiru Penitentiary in Sao Paulo, which for many years held the infamous distinction of being the largest prison in South America, was the site of a massacre of 111 prisoners and several serious riots, before it was shut down. Megaprisons do not comply with the recommendations of the UN Standard Minimum Rules for the Treatment of Prisoners, the universally accepted standards in the field. Furthermore, there is a consensus that smaller prisons tend to be less violent, more secure and less likely to be controlled by gangs.  They contribute to more complete rehabilitation and, therefore, reduce recidivism and also administrative overhead.

Panamanian officials have traveled several times to the Dominican Republic, whose “New Model for Prison Management” Panama supposedly uses as an example in this area. We have visited the Caribbean country and there the largest center of the New Model accommodates 1,200 inmates and had a cost of less than USD $7 million. That is, Panama is spending USD $160 million in what could be obtained for much less. Investing significant resources in gigantic constructions while neglecting the real issues is, at best, terrible prison policy. It may be much worse.

Let’s talk about serious policies. The Government should invest in qualified and trained prison staff to reduce police abuses and improve security, medical care and rehabilitation. In recent visits to prisons, the Stanford Clinic witnessed the lack of civilian guards, technical support staff and doctors; when we visited the Centro Femenino, for example, two women required urgent medical attention, but the doctor assigned was not present. This type of problem, which can result in tragedies such as the one last May, will not be resolved with infrastructure.

The Government must invest time and human resources to develop public policies that attack the roots of the prison crisis, including the high levels of incarceration and pre-trial detention, slow judicial processes and corruption. The population of the Centro Femenino is currently about 70% inmates who are not convicted.  Other centers maintain similar rates. That kind of injustice, a result of an inefficient judicial system with unforgivable delays, will not be resolved with infrastructure construction.

Hopefully, there will be a serious discussion with Commissioner Escobar Gil about necessary prison reforms, and not a smokescreen promoted by the authorities consisting only of the construction of expensive castles in the air.